Expectativas y aspiraciones
laborales.
En la adolescencia se continúan desarrollando
los procesos simbólicos que permitirán al joven insertarse progresivamente en
el mundo de los adultos. Esto supone una reorganización de la personalidad,
donde las transformaciones son intelectuales y afectivas. Ellos conciben la
educación superior en relación a sus proyectos de vida, y sus expectativas
vocacionales en respuesta a las cuales, en parte, eligen “dónde” y “qué”
estudiar.
Muchos jóvenes deben conformarse con
condiciones de empleo informales e inseguras, con remuneraciones más bajas
y poca protección social.Mientras tanto,
los jóvenes se han visto fuertemente influidos por los efectos de la globalización.
La participación de la juventud contribuye a la lucha contra la pobreza y el
hambre en sus comunidades, y a la protección del medio ambiente.
Aunque la expansión de la educación
secundaria ha sido significativa, subsisten dificultades por superar. Millones
de alumnos abandonan la escuela sin haber completado 12 años de educación. Por
otra parte, aquella expansión no garantiza un acceso igualitario ni la calidad
de la oferta educativa.
La experiencia de muchos países
latinoamericanos ha demostrado cómo el crecimiento puede verse afectado cuando
demasiados jóvenes de escasos recursos o zonas rurales logran completar su
educación secundaria y obtener empleos dignos.Para estos jóvenes es necesaria
una serie de “segundas oportunidades”, incluida la educación continuada –o
postescolar, en la que el sector privado puede jugar un papel de suma
importancia. La necesidad de proporcionar una educación adecuada, y a ser
posible especializada, al mayor número posible de jóvenes ha conducido al
desarrollo de una amplia variedad de instituciones, proveedores de servicios
educativos y programas de estudios en el nivel pos secundario.
La educación y las especialidades en el
desarrollo las mejores oportunidades de trabajo están disponibles cada vez en
mayor medida sólo para candidatos que tengan los niveles de educación más
altos. Las filas de los desempleados (o de quienes deben trabajar en el sector
informal) incluyen mayormente a personas que carecen de las competencias
necesarias.
Los conocimientos y las especialidades que se
adquieren en la escuela son tan importantes como el número de años o los
títulos que allí se obtienen. Hoy en día hay demasiados jóvenes que no han
adquirido las competencias y los conocimientos necesarios.
Divide las categorías
mentales en cuatro niveles:
v Percepción y compresión de
las profesiones: en los adolescentes más jóvenes es
sincrética y se focaliza sobre lo que se ve. Después el adolescente percibe
progresivamente formas más complejas y dinámicas.
v Reflexión comparativa,
al principio incluye una participación funcional o de identificación global y
sincrética a un personaje profesional, que puede ser familiar, típico o
mediático. Las argumentaciones suelen ser pobres. Poco a poco el nivel de
argumentación va cambiando hacia un razonamiento metafórico. Luego la proyección
sobre el personaje profesional se hace más analítica y el joven puede
relacionar las cualidades de él y del personaje. Finalmente la meta-reflexión
permite tomar distancia de las motivaciones anteriores.
v Reflexión probabilística,
es un trabajo de conceptualización de la incertidumbre por la cual los
adolescentes tratan de descubrir y evaluar las obligaciones. De la certidumbre
mágica en los más jóvenes, la reflexión probabilística prosigue hacia una
confrontación cada vez más organizada entre las competencias exigidas por la
profesión o los estudios y los recursos, hasta lograr verdaderas estrategias.
v Procesos psicológicos de
maduración, se produce una descentración progresiva
desde la identificación a un personaje a una abstracción de funciones,
significaciones sociales y criterios personales.
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